Llueve alto, a casi 2.000 metros y pareciera que las gotas suenan diferente…

Tus laderas anegadas de pinos centenarios y a resguardo de tus vecinos los 7 Picos y la Bola del Mundo, eres puerta al Noroeste que por las 7 vertiginosas revueltas nos das paso hacia La Granja de San Ildefonso y más allá a la histórica Segovia. Tus viejas ventanas, siempre oteando el Suroeste, contemplando tu pinar hasta Cercedilla, Los Molinos, Guadarrama y hasta el lejano y afamado Escorial.

Cuantas veces te viví. Cuantas veces me hiciste sentir sobre las nubes y como impregnaron mi piel tus vientos fríos, a veces gélidos y a veces solo susurros que hacían estremecer al más duro de los hombres.

Nos prestas tus lomas en invierno para deleite de esquiadores y paseantes que gustan de sentir tu blanca piel y aportas misterio e ilusión en la búsqueda de hongos y setas, a veces deliosas, a veces peligrosas como la muerte.

Son tus descensos como arrugas en tu cuerpo, emocionantes para arriesgados ciclistas, para esquiadores a veces dulces, a veces peligrosas, pero siempre tan especiales.

Llegamos a ti trepando por estrechas vías antiguas como nuestros abuelos y así nos lo recuerdas desde que arranca ese pequeño trenecito en Cercedilla. Ya entonces, te nos muestras sensual e implacable en cada curva del trayecto y en tus húmedos túneles. Desnudas tus pinares para nosotros, tus nubes como brazos, tu verde y blanca piel, tus piedras y la bella fauna que te habita, hasta llegar a la cantina y los restaurantes que nos sirves de refugio ante tu, a veces, insoportable intemperie.

Que grande es el lugar que en mi memoria ocupas. Pensar en ti me trae al recuerdo, como eternos moradores, algunas gentes muy asociadas a tu historia reciente como es Filo, que desde la Cantina de la estación daba la bienvenida y despedía al visitante que llegaba en tren; como Alfonso, que sin duda nos ayudó a sobrevivir allí durante esos casi 4 años; o Manolo y el resto de la familia Ochoa, que en su restaurante tantos nos cuidaron el día de nuestro matrimonio y en otras muchas tardes, allí dentro, cálidas y entrañables; o Susana, Juanjo y Luis que como vecinos, tantos ratos compartimos.

Llueve alto y pareciera que las gotas suenan diferente…

  • Fecha: 4 de Marzo de 2015
  • Lugar: Puerto de Navacerrada
  • Cámara: Sony SLT A55
  • Lente: Minolta AF 35-70 / 1:4
  • Procesado: Lightroom 4.0
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